ADOLESCENCIA
Por Tony Nicolao
La serie de la plataforma paga más popular de la tv por el momento, está alcanzando niveles extraordinarios de rating.
Psicólogos, sociólogos y filósofos echan al ruedo cientos de reflexiones acerca del fenómeno cinematográfico.
Pero la serie, muy buena por cierto, además de sacar a la luz los problemas de las adolescencias (nótese que la serie se define en singular), poner en evidencia un problema que la trasciende: las relaciones humanas y los límites.
Jeimy, el niño protagonista, simboliza aquella parte de la sociedad contemporánea a la que le ha faltado un ‘No’.
ADOLESCENCIA nos habla de la ‘sociedad positiva’ (la que todo lo puede) y sus consecuencias.
Pensemos un poco más y extrapolemos la situación de Jeimy a la sociedad toda: no tener ni poner límites tiene efectos sustantivos que pueden afectar decisivamente la vida de quienes la integran.
Miremos ADOLESCENCIA con los lentes de la crítica hacia el mundo adulto, reflexionando que si no se colocan límites a los excesos y no se los controla, estaremos promoviendo generaciones de tiranos emocionales, manipuladores de la conciencia y, a la larga, victimarios del mañana.
La DPPS y PC de la DGCyE lo debería tener más en cuenta en sus normas. Abro polémica