America del Sur

Lula nos dice

 

Por Omar López

[Conductor de Mate amargo

AM 1030 Radio Del Plata]

“No voy a parar porque no solo soy un ser humano, soy una idea”,  señaló Lula, en su alegato político hacia el porvenir, en momentos que brazos fabriqueros los alzaban y llevaban en andas, con inmenso amor a una trayectoria y sacrificio por la libertad y la justicia social. Este veterano comunicador se estremece revisando esas fotos, viendo a ese hombre destinado a la historia en carne y hueso que marca un futuro de lucha y dignidad de un pueblo sometidos, como en toda nuestra América desgarrada por los mercenarios de una justicia neoliberal que han enterrado el derecho. Si Jorge Amado estuviera físicamente entre nosotros podría reescribir Los Subterráneos de la Libertad”, aquel dramático retrato sobre la lucha clandestina del Partido Comunista del Brasil contra el régimen de Getúlio Vargas; esa pintura de sangre y sueño que mostrara Amado sobre la superioridad moral de la clase obrera ante la corrupta moral burguesa y su justicia hipócrita.

Lula dejó en claro que hoy nació otro momento de la resistencia, otra intensidad con nuevas escrituras en las formas de enfrentar al enemigo de clase, al neoliberalismo corsario en los tribunales y ministerios, en las orgias represoras de la burguesía oscura de un Brasil que el imperio necesita dócil, sin memoria de su bella negrura y su luminosa historia.

Lula afirmó el colectivo por encima de los pragmatismos de aquellos que prefieren hablar de las minorías intensas antes que comprender el difícil proceso de edificación de los torbellinos de las clases en sus búsquedas de unidad y lucha. Lula hablo a los colectivos, insistió con los sueños para recuperar las identidades postradas por tanta derrota y errores, que  este hombre no está dispuesto a repetir en los nuevos movimientos tácticos que enfrentaran la correlación de fuerza con el enemigo.

Avisó que no teme a la prisión, porque se trata de tener clara la idea de cómo luchar en la unidad y anticipar ante la debilidad del adversario que posee la mentira mediática, los brebajes del miedo, y la cárcel para el pueblo.

La derecha no quiere a Lula candidato porque es Presidente y con él cambia la subjetividad continental.

En Argentina, la derecha tribunalicia se revuelca en las orgías de Ceos y terroristas financieros, y busca para Cristina Fernández el mismo destino. La cárcel, escarnio, olvido, la falsa construcción del lobo feroz que se traga al  pueblo, finalmente rescatado por el niño bien al que muchos pobres galvanizados por la ignorancia y aplanados políticamente, aún siguen ciegamente, aunque los pobres, indigentes y desesperados son los únicos brotes de este capitalismo medieval.

El destino de Lula es el destino de Cristina, aunque parezca muy exagerado. El golpe que voltea a nuestros pueblos es fuerte, y Lula ofrece su corazón y desafío político parta abrir nuevos ejercicios de resistencia. Por ahí se presenta el panorama en una sociedad gobernada por Clarín y O GLOBO, aunque con una sociedad que tiende a cambiar escenarios desenfundando sus sentidos de sobreviviente, después de pertenencia, profundamente exiliados de sus propios imaginarios. Hay cuestiones de “la política” que no se adivinan en ciertos manuales del pragmatismos.

Lula se refugió en su cuna política, en su gremio metalúrgico en su sindicato dónde aprendió a pensar y actuar políticamente. En ese sindicato se hizo hombre y presidente.   El viejo líder sigue calzando su clase consecuentemente, sabe que despabiló muchas vistas de compatriotas que no le creyeron, sabe que el dolor de la pobreza es una evidencia que no puede ser tapada con el titular más escabroso, porque a la larga el estómago manda.

Hoy Lula hizo un acto de sanación de la política brasilera, un acto que puede recombinar acciones de resistencias que alcancen a pensar en otro escenario regional.

Aún es incipiente, pensando en los compartimiento de minorías desenganchadas de la desventura política de las mayorías; parlamentarios, gerontes sindicales, la iglesia híbrida, los movimientos sociales y políticos que siguen aún en la práctica del tero.

Tal vez en brasil ahora se deba pensar en otro escenarios de alianzas. Igual en nuestro país, donde lo mediático ofrece cómo brújula a colaboracionistas como Pichetto. La otra aventura de la discusión en el enorme rompecabezas opositor no se difunde. Y es lógico porque la derecha sabe desaparecer los hechos que la debilitan.

Sigue sobre esto -digamos de paso – una pregunta sobre una central informativa que exprese a todo el campo nacional y popular. No corrientes con financiamiento de «algunos amigos» sino un torrente, una red con una lógica que sostenga la necesidad de no ocultar los esfuerzos , discusiones y acuerdo y desacuerdos  para armar una oposición que cambie este presente mortuorio.

El arte aún vigente de la política consiste en unir el momento material, con el dramático motor de la subjetividad. Directo; cuando el hambre mande, el odio ordene y la desesperación “legitime”, y la política tiene que estar desde mucho antes, ser parte de la musculatura y el corazón estrujado. Lula lo sabe y sentencia. “No voy a parar porque no solo soy un ser humano, soy una idea”, dijo antes de bajar del escenario y ser llevado en andas.

 

 

 

olopez

Más de 35 años en la comunicación nacional y popular Una propuesta audiovisual en formato de radio y de tele (Mateve/YouTube) Construcción de ideas alternativas en el campo de la batalla cultural Ejercicio de comunicación plural de frente a la unidad en la diversidad Idea y conducción, Omar López. Suscribite a Mate amargo