Agencia CHEresignificar el pensamiento

Educación y Neocapitalismo

Por Antonio Tony Nicolau

El autor nos señala que su trabajo abarca un análisis sobre aspectos de la sociedad actual atravesada por el tecnocapitalismo y su incidencia en la educación.

Los sistemas educativos, nacidos al calor de la modernidad, a partir del ingreso de las plataformas digitales y la reconversión del mundo bajo la hegemonía neoliberal, comenzaron a sufrir fuertes resquebrajamientos en su interior y hoy dan muestras de su inevitable transformación. El artículo explora esas aristas del mundo contemporáneo y trata de ofrecer una propuesta general de cambio de la educación, exploración que de ninguna manera tiene la pretensión de ser completa ni acabada sino simples trazos de un bosquejo cuyas líneas definitivas deberán ser proyectadas por quienes quieran apropiarse de ellas para darle su particular toque final.

Antonio Nicolau es investigador. Magíster en Educación (UNLP). Especialista en Nuevas Infancias y Juventudes (UNLP). Diplomado Universitario en Filosofía de la Liberación (UNJu). Diplomado Superior en Ciencias Sociales (FLACSO). Prof. en Filosofía y Ciencias de la Educación. Prof. De Filosofía. Director. Secretario de la Cátedra Libre APPEAL (Alternativas Pedagógicas y Prospectivas

Educativas para América Latina) de la Universidad Nacional de La Plata.

ELOGIO DE LA ACELERACIÓN

Vivimos en tiempos vertiginosos. Las escenas de la vida cotidiana no hacen otra cosa que

resaltar la ausencia de tiempo para todo. El ritmo de vida se asemeja a una coctelera de hechos

cuya sucesión ensordece y descoloca sin que medie una racionalidad que coloque equilibrios.

Tiempos desenfrenados donde se está permanentemente al borde del aturdimiento. El

apresuramiento lo es por todo. Los cambios que hace poco tiempo atrás suponían siglos o décadas de profundas transformaciones sociales, hoy se consuman a una velocidad inimaginable. Se ha inaugurado una nueva fase del capitalismo marcado por un desmedido proceso de aceleración nunca antes visto. La velocidad de los cambios sociales hace perder de vista el vertiginoso ritmo de la vida diaria.

‘Fast food’, empresas de delivery, venta on line, urgencia informativa, ‘llame ya’, ‘rapi-pago’,

obsolesencia e innovación permanente, activismo laboral, todas ellas en su conjunto constituyen la compleja trama de una ‘vida de prisa’ que impacta sensiblemente en los cambios del humor social, de la cultura, del trabajo. La educación no escapa a ello.

Estar o vivir ‘a todo ritmo’ es una expresión que sintetiza el modo en cómo los humanos nos

desenvolvemos en el nuevo ‘paradigma neuronal’ (Chul Han; 2014). Voluntaria o involuntariamente se pregona la exaltación del vértigo que refuerza la conducta de una constante alteración del sujeto al afirmarlo en esa condición. La vida frenética se la vive como un valor que cotiza socialmente.

Vivimos en la época del elogio de la aceleración.

¿Cómo pensar una educación que reflexione sobre sí misma deteniéndose a analizar este

contexto con la finalidad de tomar una decisión radical que la transforme? ¿Qué dispositivos

institucionales deberían tomar los Estados para redefinir el sentido de educar en un mundo en

permanente aceleración? ¿Alcanza con reformas curriculares o cambios en algunas definiciones

superficiales? ¿Para qué educa la educación?

RÉGIMEN INFORMACIONAL, GIRO CIVILIZATORIO Y EDUCACIÓN

El parágrafo anterior nos hace pensar en que asistimos a un proceso social de profundas

transformaciones. Una auténtica crisis civilizatoria. La revolución tecnológica ha dado un paso

decisivo en la historia del capitalismo generando cambios estructurales con fuertes impactos en la formación de la subjetividad social (2).

El filósofo sur coreano nacionalizado alemán, Byung Chul Han habla de ‘régimen de la

Información (3) como aquel que, por medio del algoritmo y la inteligencia artificial se “determinan el modo decisivo de los procesos sociales, económicos y políticos” (Chul Han; 2022).

Así, el ‘régimen de la información’ se contrapone al ‘régimen de la disciplina’ definido por Michel Foucault. En la sociedad disciplinaria – como también en la sociedad de control que caracterizara Giles Deleuze (4), el dominio se ejerce a través de las más variadas tácticas por medio de una estricta vigilancia.

2 Al respecto, ver el artículo del filósofo español Javier Echeverría especializado en análisis de las nuevas

sociedades de la información en https://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-299425-2016-05-16.html

3 Chul Han, B. (2022) Infocracia, Herder, Bs. As.

4 Conferencia de Gilles Deleuze en https://www.youtube.com/watch?v=JMTyWw3wKUw

Poder es, para la sociedad disciplinaria, sinónimo de restricción de la libertad y capacidad decontrol. La sociedad disciplinaria reclama obediencia a la lógica del capitalismo industrial. Es el ‘biopoder’ que se transforma en ‘biopolítica’, es decir, en el ejercicio político del dominio de los cuerpos.

El régimen informacional introduce una novedad inexistente en las sociedades disciplinarias y de control: no reclama para sí la docilidad ni la obediencia ni el saberse espiado por otro, sino que su objetivo consiste en construir la ficción del ‘sujeto libre’ que se fabrica a sí mismo creativamente. La biopolítica de la sociedad disciplinaria es descartada por el régimen informacional. Al régimen informacional no le interesa el control del cuerpo porque su meta es ir detrás del apoderamiento de la psiqué. De la biopolítica (Foucault) a la psicopolítica (Chul Han; 2022).

El régimen informacional se constituye en una nueva forma de vigilancia y control de

manera más sofisticada a la vez que desafía los límites de su alcance. En términos educativos,

mientras en la sociedad disciplinaria la escuela formaba parte del ‘aparato disciplinador’ (5), y se la asociaba a la ‘fabricación’ del sujeto social, en tiempos del régimen informacional se pone en jaque su lugar incorporando las tecnologías como mediación del cambio. Aunque es justo reconocer que varios de sus componentes críticos ya estaban presentes mucho antes de su aparición. El proceso de acomodamiento global está en marcha y faltará algo más de tiempo para poder evaluar su impacto.

El régimen informacional introdujo una nueva lógica, un nuevo modo de ser en el mundo y la pregunta que es necesaria hacerse es ¿qué haremos los educadores con ello?

SOCIEDAD DEL RENDIMIENTO Y EMPRENDEDORISMO

La sociedad disciplinaria como la sociedad de control, son formas sociales regidas por la

negatividad. La norma de la sociedad disciplinaria no solo indicaba lo que debía hacerse sino

también lo que no podía hacerse. En la sociedad disciplinaria prima la lógica del deber y del ‘nopoder’. En la ‘sociedad del rendimiento’ en cambio, predomina la lógica de la positividad. El sujeto ‘puede poder’. ‘Sí, se puede’ conforma un mantra que penetra en las formas del tejido social constituyéndolo.

La sociedad del rendimiento reemplaza a los mandatos y las leyes de la sociedad

disciplinaria. De la sociedad del ‘No’ se pasa a la sociedad del ‘Si’. El sujeto se transforma en ‘autodecisor’. Se convierte en autodisciplinario, no depende de otro sino que es amo de sí mismo.

El emprendedor puede o no tener éxito, pero eso ya no será responsabilidad de la

comunidad, de la política o de los juegos de poder ni de los intereses que se entremezclan en las relaciones humanas, sino del ejercicio real de su libertad de poner en juego sus capacidades al servicio de su presente y futuro. Pero no es solo eso. El emprendedorismo tiene como uno de sus principales objetivos la reconversión del trabajo. Al ser el trabajador mismo su propio ‘patrón’, pasa de pertenecer al mundo de las complejas relaciones externas cuyas reglas se encuentran

normalizadas, a una isla que se regula a sí misma. La ‘empresa de sí’, libera la organización laboral (5) Althousser, L. (1975) Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan, Nueva Visión, Bs. As. y sus regulaciones generando una autonomía y una autoproducción que logra la desarticulación colectiva.

El exceso de positividad generado por la sociedad del rendimiento trae aparejado un exceso de acumulación de incitaciones que afectan a la economía de la atención. La hiperatención abestímulos permanentes y simultáneos (multitasking) produce una escasa tolerancia a la contemplación, fenómeno específicamente humano, huyendo del aburrimiento y buscando constantemente nuevos atractivos. El sujeto del rendimiento es portador inconsciente de una propensión a la ‘animalidad’ porque ha desistido de la facultad de reprimir sus instintos. El sujeto del rendimiento ha perdido la capacidad de decir ‘No’.

LIBERTAD PARADOJAL

En el camino del desarrollo de la positividad, del ‘Sí, se puede’, de la liberalidad de la

libertad de poder, se exalta una libertad total. El sujeto resulta un ‘proyecto de autodeterminación’ que lo aliena de las condiciones objetivas y materiales externas, afianzando la convicción del éxito por el mérito individual. Pero esta libertad es paradojal. La incitación a la positividad del poderpoder empuja al sujeto a convertirse en empresario. El emprendedor es causa y consecuencia de sí al mismo tiempo por medio de su libertad. Pero se trata de un engaño. La libertad no existe en el vacío. Tampoco obedece a reglas personales. La libertad es un ejercicio de corresponsabilidad

porque se vive en sociedad con otros. La libertad también depende de los otros. La libertad sin restricciones es una nueva forma sutil de dominación.

El ‘sujeto del rendimiento’ crea la ficción de libertad en las proporciones necesarias y justas para que el sujeto se ‘sienta’ en condiciones de definir su presente. En el engaño malicioso de la libertad total, el sujeto es culpable de su frustración y conquistador de sus éxitos. En semejante movimiento estructural de fabricación de la subjetividad, la filosofía del mérito tiene un lugar privilegiado y calza perfectamente con la ideología del emprendedorismo. Quedan sepultadas definitivamente las condiciones materiales, objetivas y estructurales de la sociedad y con ello, la concentración de poder en manos del capitalismo gana legitimidad al perder la crítica su capacidad confrontativa porque su discurso ha sido absorbido por el ascenso de la libertad total. Ya no serán las estructuras de poder ni las condiciones de opresión ejercida por los amos del mundo las que generen desigualdad, sino de las capacidades de ‘uno mismo’ en autoproducirse. Las posibilidades de progreso se encuentran subyugadas por las capacidades individuales y el uso de su libertad. En adelante, la pobreza y la riqueza serán producto del desdén individual, la falta de esfuerzo por alcanzar metas altas, el buen o mal uso de la propia libertad. En palabras de Heidegger: somos seres “arrojados al mundo”.

En la sociedad del rendimiento, todos debemos ser exitosos. Es el único ‘deber’. El ‘poderpoder’ es una trampa que perturba al sujeto cuando éste encuentra limitaciones. La intolerancia al ‘no-poder’ envilece al sujeto, lo vuelve psicótico, neurótico, resquebrajado. ¿Qué hacer cuando todo empuja al ‘poder-poder’ y ‘no-se-puede’? No se ve otro horizonte que la frustración. O la violencia.

¿Qué puede la educación hacer allí?

AUTOEXPLOTACIÓN Y DESARTICULACIÓN DE LA RESISTENCIA

La autoexplotación es otro de los efectos de la sociedad del rendimiento. El sujeto

autoexplotado se cobra a sí mismo su frustración. La alternativa neoliberal a la lógica moderna de la contradicción ‘capital/trabajo’ es la sociedad del rendimiento. La lucha moderna por la apropiación y redistribución de los medios de producción ha cedido paso a la lucha por la autoexplotación. Así, la lógica neoliberal transforma la lucha de clases en lucha interna consigo mismo (Chul Han; 2014). La autoproducción ilimitada desarticula el sentido de corresponsabilidad al mismo tiempo que desordena la capacidad colectiva, anula la resistencia contra el sistema y relega la solidaridad a instancias de un individualismo exacerbado que sobresalta la condición del

yo transformándolo en una nueva trascendencia de sí, un nuevo ‘amo’ de sus conquistas. Un ser ‘victorioso’.

El abandono de la ‘fraternidad social’ es sustituida por un conglomerado de islas

empresariales autogestionadas, aisladas de toda posibilidad de construcción comunitaria. Es un proceso deshumanizador. La explotación de sí mismo genera mejor rendimiento al sistema capitalista neoliberal al evitar la posibilidad de la conciencia ‘para-sí’ de una explotación que se asume ‘libremente’. Es una libertad esclavizante.

Frente a esta realidad resulta oportuno retomar la pregunta sobre la educación: ¿para qué sociedad educamos? ¿Qué significa educar en un contexto de ‘libre esclavitud’? ¿Cómo plantearse una educación emancipatoria bajo una explotación invisibilizada? ¿Qué lugar tiene la escuela en esta sociedad neoliberal siendo ella, aún, parte del poder disciplinario residual?

CAPITALISMO DE PLATAFORMAS ¿UN ‘INÉDITO VIABLE’ TECNOCAPITALISTA?

El ‘capitalismo de plataformas (6) expresa al tecnocapitalismo en términos materiales y

concretos. Con el surgimiento del confinamiento global, se vio acelerada su expansión, generando una inédita dependencia de las tecnologías de la comunicación (7).

La digitalización de los datos a través de las plataformas lanzadas por las grandes

multinacionales de la información, la comunicación y la venta por internet, está produciendo una transformación radical. Las formas en que se proyecta esta nueva alteración del funcionamiento social adquiere contornos insospechados por el carácter ilimitado de la pretensión de totalización de la subjetividad (8).

El tecnocapitalismo contemporáneo plantea una poderosa ofensiva en la

fabricación del sujeto al pretender asimilar el mundo al modelo empresarial (Alemán; 2016:15). Y nada parece poder detenerlo.

Las plataformas constituyen el espacio donde se encuentra todo lo que se busca.

Constituyen las bases del reordenamiento de los deseos, gustos e intereses de los consumidores.

Existen distintos tipos de plataformas: publicitarias, de nube, industriales, de productos, austeras (Snirceck; 2018), pero todas ellas comparten la lógica empresarial, la relación menos humana de todas las relaciones puesto que en ella solo intervienen factores materiales, mediaciones abstractas que no requieren controles éticos porque prima el interés particular y económico.

6 Srnicek, N., (2018) Capitalismo de plataformas, Caja Negra, Bs. As.

7 Avanessian y Reis (comps), (2017) Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo,

Caja Negra, Bs. As.

8 Alemán, J., (2016) Horizontes neoliberales en la subjetividad, Grama, Bs. As.

La universalización del uso de las plataformas digitales como Zoom, Classroom, Google

Meet, Youtube, Moodle, Edmodo, Canvas, MS Teams, Flipgrid, Additio, Wiris, Wakelet, Classlife, Genially, Khan Academy, Crehana, Domestika, Coursera, Platzi, EDx, Google Activate, CK12, se enmarcan en lo que se da en llamar LMS, acrónimo de Learning Managment System, que en su traducción al castellano significa Sistema de Gestión de Aprendizaje. Los LMS utilizan las plataformas de varios modos: pueden ser totalmente virtuales, semipresenciales o presenciales permitiendo a los usuarios conectarse, enviar trabajos, crear salas de videoconferencias, realizar cálculos on line en forma gráfica o a través de animaciones, diseño de clases participativas que incluyen soportes de video con tutoriales armados para acceder fácilmente a ellas, etc. Cada una

de las plataformas mencionadas poseen especificidad propia, pero pueden definirse a través de sus características principales: interactividad, dinamismo y participación activa de los usuarios. Estas plataformas integran el vasto número de lo que se da en llamar ‘capitalismo de plataformas’.

El término ‘capitalismo’ asociado al de plataformas indica el sentido de su existencia: el

aumento de capital. Las plataformas forman parte del nodo capitalista al asociar el mundo digital al mundo de las inversiones. Las plataformas, a su vez, se integran en redes que resultan de la interconectividad que une intereses económicos de las corporaciones con satisfacción de deseos del usuario. Las plataformas en red requieren del uso sistemático, constante y exponencial de sus consumidores lo que les otorga valor económico en el mercado (Snircek; 2018). Cada ‘like’ es un algoritmo financiero. La suma de estos algoritmos constituye la rentabilidad de la plataforma. La

extensión de la red permite la interconexión entre usuarios de distintas regiones convirtiendo a la plataforma digital en un top ranking dentro de su serie. Este efecto de red es lo que determina no solo el status de la plataforma sino su capacidad de influir en la construcción de interacciones. A mayor interactividad, mayor ganancia. Allí es donde debemos comenzar a observar el impacto social que tienen.

En este sentido, se está produciendo una auténtica transformación a escala global que

podría pensarse como un “inédito viable tecnocapitalista”, antípoda de la categoría planteada por el pedagogo brasileño Paulo Freire. Bajo el Programa Neoliberal, se han extendido las condiciones de posibilidad de instaurar un Nuevo Orden Mundial supervisado por el Gran Hermano de la tecnología de la mano del capitalismo de plataformas. Criptomonedas, transacciones virtuales, billeteras digitales, compra y venta a distancia de insumos, materiales y servicios de todos los órdenes

imaginables, conforman un mapeo de la realidad. En materia educativa el avance ha sido inmenso.

Aceleradas por la pandemia, las plataformas educativas fueron el dispositivo por antonomasia para sostener la educación en todos los niveles.

El capitalismo de plataformas está logrando convertir lo inédito (la virtualidad) en viable (lo posible), porque está llegando a recrear los modos de relación humana en procesos algorítmicos bajo la hegemonía del programa tecnológico. ¿Debe la educación quedarse en la retaguardia del discurso disciplinario? ¿O debe pasar a la vanguardia del capitalismo de plataformas para no quedar detrás de lo inevitable?

ENTRE EL HOY Y EL MAÑANA

Un elemento a tener en cuenta en materia educativa, son los posibles efectos de esta

perspectiva en relación con otras variables vinculadas entre sí. El mantenimiento de los sistemas

educativos, en términos económicos, tiene altos costos.

La enseñanza digital es mucho más fácil de organizar y mantener. Al mismo tiempo, el costo

laboral es muchísimo menor por varios aspectos: supresión de seguros para el personal,

eliminación de personal de limpieza y mantenimiento, reducción de capacitaciones, eliminación o despeje de regímenes de licencias, baja en los costos de previsión social y servicios médicos entre otros.

Las existencias de organismos estatales de control de la educación se reducirían a una

coordinación administrativa. Los ministerios y la estructura política de la educación podrían dejar de existir por innecesarios o, al menos, reducirlos a una mínima organización que le de

sustentabilidad al organismo. En Argentina ya hay una propuesta política en esa dirección, llevada en andas por la ultraderecha radicalizada. Las finalidades educativas se podrían traducir a un sencillo esquema de relaciones de oferta – demanda gestionadas por sistemas tecnológicos de la administración desde una perspectiva netamente empresarial. Numerosas universidades

prestigiosas del mundo occidental ya funcionan así desde hace al menos dos décadas. Resta su

universalización. Finalmente, los derechos laborales cederían paso a una organización autogestionada del trabajo. Se podrá ser ‘patrón de sí mismo’ en un puesto de ‘home teacher’ donde funcione un ‘home schooling’ controlado telemáticamente por un organizador de tareas y un ‘managment’ del aprendizaje. Bastarán unas secuencias didácticas organizadas por personal especializado subidas a una red de plataformas que podrán estar disponibles para cualquier persona, en cualquier parte del mundo, agrupadas por cualquier empresa educativa y simplemente coordinadas por unos pocos operadores aplicativos. Ya existe ese modelo.

No se puede dejar de lado este costado del análisis. Sus consecuencias serán imprevisibles

y perniciosas en el mañana sin una fuerte y organizada resistencia a la imposición de un modelo

tecnocrático que puja por instalarse. Es el sueño neoliberal. El tecnocapitalismo ha puesto de

cabeza las formas tradicionales de estar en el mundo. Para que haya comunicación entre sujetos es imprescindible que exista la necesidad comunicativa.

EDUCACIÓN POSPANDEMIA

La pandemia ha puesto de manifiesto de manera abrupta, acelerada e impiadosa, la crisis

estructural de los sistemas educativos. El capitalismo tecnológico, basado en la relación

algoritmo/capital (9), está desmantelando la educación que conocimos. Las consecuencias deben analizarse con prudente reserva, pues aún nos encontramos inmersos en la etapa del proceso de cambio. La aventura de analizar una evolución de características globales corre el riesgo de ser temeraria. Sin embargo, en el contexto descripto, en un marco de prudencia conceptual que exime de afirmaciones categóricas, nos exige examinar las lógicas que se traducen en acción diaria de la enseñanza y en las definiciones de política de gobierno, buscando reflexionar sobre algunas cuestiones que hacen al sentido de la educación en una trama portadora de una impronta de ‘normalismo digital’10.

(9). Al respecto, ver el trabajo publicado por Terranova, T. “Red Stack Attack. Algoritmos, capital y la automatización de lo común” en Avanessian & Reis (comps.), (2017), Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo, Caja Negra, Bs. As.

Señalamos algunas:

a. Despersonalización del acto educativo: la educación se hace, se construye en el

encuentro, es su rasgo distintivo y principal. En el encuentro hay un ‘otro’ que se descubre a sí mismo en su rol específico, ya como educando, ya como educador. La mediación de la pantalla plantea un impasse a ese develamiento del sujeto, ocultando el rostro sustituido por una imagen.

b. Ruptura paradigmática del conocimiento: El conocimiento es construcción colectiva,

asimétrica y situada. En cambio, el conocimiento virtual ofrece relación individuo-individuo, horizontalidad y asincronía, ventajas propias de un nuevo orden social tendiente a la fragmentación. Ello requiere menos de un educador y más de un coordinador, un administrador de habilidades técnicas para hallar temas de interés que pueden ser aprehendidos por los sujetos

participantes pero que no llegan a construir en conjunto. La ruptura es paradigmática porque ejerce un control sobre una fase primordial del acto educativo que es la construcción del lazo por medio del cual se recrea el conocimiento.

c. Desarticulación pedagógica: todo acto de enseñar compone un acto de amor en su

especificidad educativa. La amorosidad pedagógica no es una categoría abstracta sino concreta.

Todo acto educativo se constituye en una articulación socio-afectivo-intelectual. Enseñar no apunta solo a la razón. La aspiración de una virtualidad plena induce a una separación de los componentes del proceso educativo desvinculándolos de la totalidad.

d. Algoritmia pedagógica: el algoritmo es un dato que se planifica, es prefabricado,

induce respuestas y toma de esas inducciones la programación de los intereses del usuario.

Algoritmo, usuario, contraseña, consumidor, publicidad, son términos provenientes del mundo empresarial, antípoda de la pedagogía.

10-  Propongo el concepto de ‘normalismo digital’ como un constructo en desarrollo que intenta plantear una

nueva manera de ser y estar en el ámbito educativo regidos por una norma ‘anómica’ que abre el juego de una

libertad dependiente de las tecnologías (los juegos de palabra no son azarosos) como variable de adaptación a

los nuevos mundos posibles que interpelan a la docencia y a los que gobiernan los sistemas educativos.

‘Normalismo digital’ quiere resignificar la normalización del pensamiento y las conductas a través de los diversos

dispositivos tecnológicos estableciendo un paralelismo histórico con la corriente normalizadora de fines del s. XIX

y comienzos del s. XX con efectos que aún hoy se conservan en muchos aspectos de las estructuras educativas

del s. XXI.e. Pedagogía de la posverdad: información no es lo mismo que conocimiento. La información no requiere de mayores datos de realidad, puede y de hecho se mueve en las fronteras de la inexactitud, la suposición y en no pocas ocasiones en el sofisma, como por ejemplo en las ‘noticias falsas’ (fake news) o en los datos engañosos provenientes de fuentes de información no chequedas que se dan como válidas generando la posverdad, que se afirma sobre la repetición infundada de hechos, acontecimientos o relaciones no comprobadas pero dadas como verdaderas. A diferencia del conocimiento, la posverdad se mueve en el campo de la informalidad con dificultades en la producción de conocimiento por la falta de rigurosidad, metodicidad y regulación epistémica, propio del campo del conocimiento. ¿HAY ALTERNATIVA? Hemos tratado de realizar un recorrido por algunos conceptos de esta época tan compleja. En otro trabajo hablamos de crisis civilizatoria y cambio epocal11 donde hemos tratado de hacer un análisis del estado de situación a escala global. La escuela como el conjunto de instituciones destinadas a la enseñanza en sus distintos niveles y modalidades, no permanece aislada del mundo. Resulta imprescindible reencontrarnos con las claves que está poniendo en juego la civilización actual. El avance tecnológico ha venido para quedarse. En buena hora. Es absolutamente loable ver que la ciencia progresa y con ella, la sociedad en su conjunto. No obstante, es importante observar que dichos avances deben ser tomados en su integralidad, analizando las consecuencias de los mismos que suelen permanecer ocultas tras las bambalinas del Mercado. Desnudar las andanzas del capitalismo forma parte del ideario de la educación. Desnaturalizar y deconstruir la realidad. La educación tiene allí una misión insustituible. Pero nos convoca aquí un final para pensar otras posibilidades. ¿Hay alternativas para un mundo en permanente y acelerado cambio? No creemos en recetas, solo en algunos principios que puedan ayudar a pensar la construcción de un proyecto educativo alternativo. Mencionaremos solo algunos de ellos: 1. En primer lugar, desde una tradición político-pedagógica popular, no podemos soslayar una resignificación y actualización de una educación humanista. El ser humano en toda su dimensión es el centro del proceso educativo y ello no puede ni debe perderse de vista. La humanización de la humanidad no es una verdad de Perogrullo sino una necesidad imperiosa de un planeta agobiado por la deshumanización. 2. En segundo lugar, la educación del retorno de la pandemia, debe poder ser una educación abierta. Una apertura que debe remitir a los órdenes epistemológico, organizacional, político y de sentido. Una apertura de este tipo reclama

una institución capaz de dialogar con el mundo, ponerlo en cuestión, arrebatarle el determinismo que la acosa de no poder rehacerse. Es 11 Nicolau, A., “Escuela y pandemia. Reflexiones y prospectivas”, Nº 1, Vol. I, junio 2021 portalrevistas.unipe.edu.ar/index.php/raie/article/view/10 EDUCACION Y NEOCAPITALISMO 21 Reflexão e Ação [ISSN 1982-9949]. Santa Cruz do Sul, v. 30, n. 3, p. 12-23, set./dez. 2022. https://online.unisc.br/seer/index.php/reflex/index tiempo de una ‘deconstrucción pedagógica’ que lleve a las instituciones educativas a entablar una comunicación con la realidad que al mismo tiempo la transforme. 3. En tercer lugar, creemos en la necesidad de una reforma estructural de los sistemas educativos tal como los conocemos. Nada hay que no se pueda transformar. No imperan los determinismos de ninguna clase en la historia humana. La salida del estancamiento de los sistemas es un clamor generalizado. Urge escuchar las voces de los desarrapados: los que no están en el sistema, los que quedándose lo padecen y los que quedan fuera de él. Pensar un sistema renovado, que atienda las demandas de una sociedad posfabril, requiere una decisión política firme y sin titubeos. Los Estados deben convencerse que sin un Proyecto Pedagógico Alternativo al modelo neoliberal no habrá salida posible a un mundo más humano, con justicia social, independencia económica y soberanía política. El capitalismo en su versión neoliberal tiene un modelo de educación integrado al mundo empresarial, asociado a la meritocracia, al rendimiento y a la autoexplotación. Ese modelo societal que se impone desde los países centrales debe ser combatido y derrotado de manera contundente mediante propuestas claras, convincentes y concretas. La profecía de una educación neoliberal universal puede terminar cumpliéndose en cualquier momento porque sus fases han sido iniciadas y si no encuentra resistencias organizadas difícilmente podremos vivir en un mundo mejor. 4. En esta dirección, una reforma estructural de los sistemas educativos debe ser acompañada de cambios precisos y claramente delimitados: la matriz organizativa, la reorganización de los puestos de trabajo docentes, la formación docente inicial y continua, la actualización curricular en todos los niveles, la simplificación regulatoria de la enseñanza, la superación de la separación artificial del tiempo, las materias y las edades, el agrupamiento por intereses, la transversalidad de las artes en la formación humanística, la eliminación de la repitencia como mecanismo de control y de selectividad social, la incorporación de una nueva y actualizada legislación laboral docente, la problematización y revinculación de la escuela con el mundo del trabajo, la articulación interinstitucional con otras organizaciones de la comunidad, la promoción de la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica (I+D+I) en el curriculum, la renovación del discurso pedagógico, la incorporación de los saberes socialmente productivos, pueden constituir algunas de las decisiones nodales que ofrezcan un horizonte esperanzador en la etapa que viene. 5. La cuestión de las tecnologías no puede focalizarse en una mirada binaria de aceptación o rechazo. Su impugnación se convierte en una posición radicalizada que obtura el diálogo y frena el progreso. Nada de ‘tecnofobia’. Al mismo tiempo, la aceptación acrítica e ingenua impide visualizar la tecnocratización social y su mercantilización. Nada de ‘tecnofilia’. Una transformación eficaz, equilibrada y sensata de los sistemas educativos no puede desconocer ni abstraerse de las tecnologías en cualquiera de sus versiones y al mismo tiempo, tiene la misión irrenunciable de sostener la primacía de la comunicabilidad. NICOLAU, A. 22 Reflexão e Ação [ISSN 1982-9949]. Santa Cruz do Sul, v. 30, n. 3, p. 12-23, set./dez. 2022. https://online.unisc.br/seer/index.php/reflex/index 6. Es necesario entonces, dotar de mayores niveles de conectividad a las instituciones educativas, de recursos tecnológicos adaptados a la modernización de la informática, de capacitación en el buen uso de las plataformas digitales, de actualizar los conocimientos adquiridos como capital cultural a lo largo de estas tres décadas y de realizar la traducción político-pedagógica necesaria para mejorar la humanidad. 7. No debe perderse para ello, la noción de soberanía tecnológica. Ésta, debe apuntar a conservar el poder de decisión de los Estados nacionales sobre las plataformas digitales, alcanzando niveles de autonomía plena en su formalización, restringiendo al máximo el poderío comercial proveniente de los emperadores de la informática, generando software libre, sin costo alguno, para dar fin a la mercantilización de la era digital y promover el acceso irrestricto al conocimiento informatizado, hoy tan necesario como valioso para generar recursos en favor de los pueblos. La soberanía tecnológica debe constituirse una herramienta conceptual y política en manos de los gobiernos, principalmente de los países periféricos, a fin de erradicar definitivamente el criterio económico que rige al tecnocapitalismo. 8. La meta debe estar siempre puesta en la construcción colectiva de conocimiento científico-técnico-político-pedagógico, bajo el principio rector de la supremacía del bien común, la fraternidad social y la ética comunitaria. Ninguna transformación real, democrática, popular, deberá hacerse por fuera de una amplia discusión, de un profundo debate de todos los sectores involucrados, con honestidad intelectual y política, con decisión firme e irrevocable, con convicción ética y compromiso social. De otra manera, las transformaciones las hará el neoliberalismo y ya no habrá retorno posible. REFERENCIAS 1. Alemán, J. (2016) Horizontes neoliberales en la subjetividad, Grama, Bs. As. 2. Avanessian y Reis (comps), (2017) Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo, Caja Negra, Bs. As 3. Chul Han, B., (2022) Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia, Taurus, Bs. As. 4. Chul Han, B., (2021) No-cosas. Quiebres del mundo de hoy, Taurus, Bs. As. 5. Chul Han, B, (2014) Psicopolítica, Herder, Barcelona 6. Dussel, I., Carusso, M., (1999) La invención del aula. Una genealogía de las formas de enseñar, Santillana, Bs. As. EDUCACION Y NEOCAPITALISMO 23 Reflexão e Ação [ISSN 1982-9949]. Santa Cruz do Sul, v. 30, n. 3, p. 12-23, set./dez. 2022. https://online.unisc.br/seer/index.php/reflex/index 7. Foucault, Michel, (2008), Vigilar y castigar, Siglo XXI, Bs. As. 8. Freire, Paulo (2008) La educación como práctica de la libertad, Siglo XXI, Bs. As. 9. Freire, Paulo (2012) Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa, Siglo XXI, Bs. As. 10. Marx, K., (2007) El Capital, Claridad, Bs. As. 11. Nicolau, A., “Escuela y pandemia. Reflexiones y prospectivas”, Nº 1, Vol. I, junio 2021 portalrevistas.unipe.edu.ar/index.php/raie/article/view/10 12. Puiggrós, A., (1998) La educación popular en América Latina. Orígenes y perspectivas, Miño y Dávila, Bs. As. 13. Srniceck, N., (2018) Capitalismo de plataformas, Caja Negra, Bs. As. 14. Terranova, T. “Red Stack Attack. Algoritmos, capital y la automatización de lo común” en Avanessian & Reis (comps.), (2017), Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo, Caja Negra, Bs. As. 

olopez

Más de 35 años en la comunicación nacional y popular Una propuesta audiovisual en formato de radio y de tele (Mateve/YouTube) Construcción de ideas alternativas en el campo de la batalla cultural Ejercicio de comunicación plural de frente a la unidad en la diversidad Idea y conducción, Omar López. Suscribite a Mate amargo