Derechas, derechos, deshechos
Los tiempos de esta crisis sin par se cuentan en los distintos relojes de la política desintonizados de la cuenta regresiva que corre entre los escombros de la sociedad.
Reproducción de la mirada editorial de Mate amargo, domingo 3/5/26 a las 14:00 AM 530
Por Omar López
El fingido presidente sostiene que “Nunca en la historia argentina hubo tanta discrepancia, entre los datos reales y lo que los medios quieren vender”. Hay que decir de este espantajo que no es una cuestión de discrepancia, se trata de espanto ante la miseria que nos golpea en los riñones. Espanto ante los restos de ciudadanos esparcidos en la marginalidad y rumbo a la muerte cívica en una Patria de fábricas cerradas, hospitales vaciados, abuelos en un campo de concentración, demolición del sistema educativo con el criminal ajuste económico.
Cínico y brutal afirma que “Lo que pasa es que meterse con los empresarios corruptos, meterse con los medios de comunicación corruptos, meterse con los periodistas corruptos, no es gratis…” El jarabe de pico del bufón ya no rinde cuando todos los salvavidas del gobierno están pinchados y los dueños del poder real ya ensayan una transición alternativa capaz de garantizar la gobernabilidad de su saqueo.
Parece que la certidumbre de que los medios no importaban y lo que sí importaba eran las redes sociales, ya no parece ser así en su cabeza con peluca. Rema desesperado ante su tangible muerte política, con un 63 % de la población desaprueba su gobierno. Omite que el problema es lo que sus enemigos cuentan y no la realidad que cada uno vive más allá de los medios que lo alzaron en el poder y hoy le sueltan las manos, más lejos de un puñado de medios y comunicadores opositores, lo temerario para este enfermo con banda presidencial es la subsistencia sin atenuantes de los ciudadanos enterrados en vida producto de su desocupación, su pobreza, su indigencia y su macerada ignorancia política.Digo sociedad macerada de ignorancia política sostenida a lo largo del tiempo por la lógica de las clases dominantes y la notable encrucijada cultural, ideológica y política de los progresismos.
La realidad y sus infinitas lecturas corren en el laberinto de una ficción democrática con más de medio millón de condenados a la desocupación desde que llegó La Libertad de transferir la riqueza a los más ricos que mandan. Y es necesario reiterar que no son más de medio millón de condenados, peor aún, se trata del desarme de toda condición humana. Hablamos de la demolición de la argentina productiva, la del consumo, la del trabajo y del consumo ascendente. La realidad en la mente de un desquiciado, la otra realidad desde el tratamiento informativo de los medios hegemónicos, la realidad brutal que atraviesa a más de treinta millones de argentinos incrustados en la pobreza, la indigencia, sin trabajo, viviendo cada día de manera más miserable y con la confirmación que perdieron su idea y sueño de porvenir, y la realidad que muta en la porción de otros 15 millones de ciudadanos aún aventajados sobre el resto en un micro mundo de media clase alta a plazo fijo.
Son realidades muy distintas ancladas en contextos específicos y con su propia dinámica. Cualquiera sea el enfoque sobre cada una de estas realidades el dato material, el fáctico señala que la realidad en su conjunto es traumática, implosiva, y de consecuencias temerarias.
“La historia ocurre primero como tragedia y después como farsa”, decía Marx. Asistimos al final de una historia trágica, con sus viejos y nuevos embaucadores, herederos de un crimen de las clases dominantes que sigue sin castigo. En este preámbulo del final de un gobierno entreguista, chorro y criminal nos encontramos flota la evidencia de una crisis compleja del poder dominante, enfrentado a sus socio y competidores globales. Urgidos por dominar la crisis de su sistema al borde de un estallido que si viene demorando es producto de una oposición que lejos de armarse sigue disparándose en el pie.
Los tiempos de esta crisis sin par se cuentan en los distintos relojes de la política desintonizados de la cuenta regresiva que corre entre los escombros de la sociedad.
¿Cómo juega el tiempo y la razón entre la operación de recambio transitivo y el armado con las decadentes y fracasadas figuritas de su servidumbre gobernante?
¿cuánto tiempo queda para una oposición de aspiración profundamente democrática, para calzarse un programa (qué inexorablemente debería ser transversal, frentista,) y de valiente síntesis ideológica para sostener identidad, cualidad y unidad organizada con ambición y elevar la dirección política de sus cuadro para discutir y negociar con el poder real?
Se puede consumir información, análisis, armado de hipótesis sobre avances y retrocesos en el espacio nacional y popular; poner y sacar fichas de punteros y pseudos referentes nacionales. La verdad no aparece y se confunde con sus mil rostros, lo único cierto es que sigue faltando la información del torrente sanguíneo de todos los sentidos que viajan por los territorios emboscados por la derecha, Sigue faltando la información profunda, el sentido y la opinión de la militancia sobre el comportamiento social. Asistimos tal vez, a un cambio de intensidades en la lógica de las bases militantes, otra velocidad en el cruce de sus razones y ambiciones. No será fácil armar un futuro táctico electoral solo con la pluma y la narrativa. Parece que hay un fenómeno que debe ser advertido, está en el abajo con su propio reloj, su lógica, su necesidad y la ambición de obligar a un mando que obedezca la razón mayoritaria y la unidad valiente que no repita traidores.
No se trata solo de la crisis de una ultraderecha entreguista gobernante ni del enfermo personaje que lo representa. La crisis abarca a la oposición y sus contrafilos.
