Lulazo
Desde el vientre del Brasil profundo Luiz Inácio Lula Da Silva conquistó su cuarto mandato presidencial
Por Omar López
Apertura editorial, Mate amargo, domingo 1 de noviembre
La resignificación de la batalla cultural y política del PT para su triunfo contra la derecha local y global, que impacta en el continente y en el campo de contienda ideológico.
La tempestad militante de la juventud en busca de su pueblo, el cuerpo a cuerpo desarmando el engaño discursivo de la ultraderecha. La osada intervención del PT en las redes sociales, inclinando la cancha de los algoritmos, dominando la inteligencia artificial a favor del interés y la identidad popular, sumando millones de seguidores anoticiando la jugada de un destino nacional, popular y sudamericano. Unidad de acción, y unidad de inteligencia crítica; el despliegue de la escucha militante para tejer una trama colectiva militante de acción sin tregua hacia los votantes. Todo proceso de investigación periodístico, analítico, político impone un ejercicio que este profesional sostiene desde hace 40 años, atravesando el ADN de la información, el proceso cronológico y su metamorfosis en el curso dialéctico de los acontecimientos que cruzan intereses potentes, constituyentes, siempre, económicos, culturales, comunicacionales y en su terminal política. Dicho esto es un desafío para el ejercicio de la sociología política, de la comunicación democrática abrochada al destino popular, estudiar desde el contexto producido hacia el escalonado cumplimiento estratégico del nuevo gobierno del PT. El nuevo proceso que inicia el PT tienen el desafío de abrir portales de participación, de profundizar la batalla cultural e ideológica, de atreverse, como dijo Lula la noche del triunfo, a no permitir más la impunidad de las derechas. “ya no existe separación entre redes sociales y calle”.
Las redes y la calle implica un titánico ejercicio intelectual, político, cruzar las veredas que separan categorías de conocimiento en ciencia y tecnología en la manipulación social. O dicho de manera directa, no solo Lula deberá profundizar en el cumplimiento de las promesas y decisiones de Estado ejecutadas en la segunda contienda de campaña electoral, es la guerra contra lógica del pragmatismo y el desconocimiento de la contienda cultural/ideológica que atraviesa a los movimientos sociales, a los partidos populares en su visión del posibilismo histórico impuesto por el poder neoliberal.
Unidad de acción, y unidad de inteligencia crítica; el despliegue de la escucha militante para tejer una trama colectiva militante de acción sin tregua hacia los votantes. Despabilar la memoria en una discusión política para desnudar al lobo disfrazado de angelito. El lobo que junto sesenta millones de votos y el pasado martes se fugó a los Estados Unidos con su familia, cuando era investigado por corrupción y lavado por la justicia carioca. La fuga tuvo la participación de su amigo Milei que le facilitó la partida desde Misiones hacia EE.UU. (sin pasaporte), desde territorio argentino. ¡Escándalo!
Volviendo al triunfo encabezado por Lula, nos abre un importante espacio para analizar la lógica de la acción política en todo frente de batalla contra la ultraderecha dominante. Es justo señalar que la superioridad dialéctica que se le destaca meritoria a Lula ocupa un lugar más ancho en el PT, es el resultado de un liderazgo esforzado en tejerse colectivo, autocrítico, feroz en la búsqueda de corregir la debilidad pragmática, la ortodoxia doctrinaria, que no debería anclarse cuando la historia presente nos enfrenta a resolver los cambios de las categorías económicas, políticas, de comunicación en la batalla filosófica sobre la condición humana.
Hay tanto que procesar en términos de pensamiento y acción, de repensar la lógica política, del viejo orden mandante de las estructuras organizativas de los partidos progresistas.
El liderazgo político de Lula está atravesado por una comprensión constante de la identidad de clase, del movimiento ideológico nacido en la lucha obrera, extendido al movimiento de los sin tierra de Brasil, cruzado por las tempestades de las dictaduras, por los luchadores desaparecidos, por la cultura política de la izquierda brasilera de sobrevivir en los subterráneos de la libertad del enorme escritor brasileño Jorge Amado.
Lula, su vida, su leyenda, no es un viaje pragmático, el hombre viene andando en los tiempos de batallas por la justicia y la libertad, un eterno militante desmalezando el camino al porvenir. En «ese viaje» la dialéctica, la transformación del hombre, la comunidad, la comprensión en el devenir desde la lucha, esa dialéctica es en Lula la lógica vital de comprender el contexto y rearmar el texto en comunicación con su pueblo y su mundo.
El porvenir de la profunda democracia en Brasil se juega en este cuarto mandato que inicia el legendario obrero Lula, también se abrocha al destino de elevar todo pensamiento crítico de lo ideológico en el nuevo campo de batalla geopolítico, los nuevos usos de encarnar las razones de la condición humana frente al nuevo fascismo tecnócrata que se propone secuestrar la inteligencia humana, sustituirla por la IA con su orden para afianzar una mundo de aplanados, analfabetos, seres peregrinos del oscura ruta individual y paria de la humanidad.
La reacción determinante del PT en los últimos 20 días de la campaña presidencial fué una ocupación furiosa y encantadora de la determinación política de intervenir en las redes, combatir en el campo tecnológico de los algoritmos con una IA criolla. No es casual la respuesta y la articulación de una idea que comenzó con un pueblo movilizado a ocupar los laberintos de esa rutina social y cultural por donde viajan los pueblos, en sus paradas, en sus conversatorios, en sus silencios de evasión ante la realidad política que los encarcela, los espanta, los separan de sí mismo, su identidad, su pueblo.
En el PT se discutía el cómo y se pudo sortear la vieja lógica «de lo posible» para confrontar con la ultraderecha invasora para quien lo imposible es su disparo diario. Lula invitó a su pueblo a darse cuenta, a compartir la vieja razón de una existencia ante el engaño, los narcos, de los gerentes de la trata, el viejo engendro paramilitar, de la derecha saqueadora, como en Argentina, los sicariatos del mercado global con sus poderosas corporaciones compitiendo con el poder económico de las derechas locales.
El «ejército digital, un canal de WhatsApp » de 10,8 millones de personas en WhatsApp que ayudó a Lula a lograr una victoria histórica. El notable aporte que lideró el diputado André Janones del estado de Minas Gerais, compartiendo videos, promover hashtags y captar nuevos votantes. Este fenómeno fue particularmente notable porque parecía revertir un desequilibrio de larga data en la política brasileña. cambio en la estrategia de campaña de Lula fue clave para su recuperación en las urnas.
El Partido de los Trabajadores logró conectar la campaña digital con la movilización popular sobre el terreno. Sobresale el mérito de Lula de reconocer su propia debilidad y cambiar por completo su estilo.
La socióloga y politóloga Mayra Goulart, profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), señaló que «Fue una combinación de redes sociales y movilización a pie de calle”. Sin pérdida de tiempo, se analizó la información de los barrios que no fueron a votar o votaron en primera vuelta a Bolsonaro, y se decidió ir a discutir cuerpo a cuerpo.
El propio Lula sugirió que la movilización que rodeó su victoria podría influir en su forma de gobernar en los años venideros. En su discurso tras el triunfo, dijo que las elecciones le enseñaron «muchas lecciones» y prometió cambiar la forma en que se gobierna Brasil.
«Vamos a dar a la gente una mayor participación en la toma de decisiones, y la comunicación digital desempeñará un papel mucho más importante en mi gobierno».
Otra protagonista sobre la militancia política en las redes es la joven diputada de 21 años, Ana Elisa Santos Silva, integrante de una familia afrodescendiente e hija de una maestra de escuela pública, revolucionó la campaña digital del PT. Desde el formato selfie y con la soberanía tecnológica como bandera, demostró que la resistencia contra el fascismo de Occidente se gana en las urnas, en las calles y en los algoritmos, nos cuenta en una extraordinaria nota Laura Haimovichi , en Página 12, el 27 de octubre.
Ana Elisa Santos Silva, fue una de las claves en la estrategia digital que impulsó la campaña de videos cortos y formatos dinámicos. Ella milita la acción para ponerle un límite rotundo al fascismo en el que está deviniendo la política neoliberal de Occidente, con el motor de las tecno oligarquías de Silicon Valley.
Ya lo dijo Lula cuando en su discurso de flamante presidente electo, que una de las líneas directrices de su próximo mandato ampliará su ejército digital soberano, que incluirá una IA brasileña, con independencia de la que nos domina desde el norte del continente. Y las mujeres, las compañeras, las hermanas, que Lula valoró su rol determinante, valor insustituible del territorio digital dijo Lula. Asistimos a un viraje político notable en el nuevo campo de batalla cultural, digital que se propone utilizar como cimiento central en la nueva etapa de gobierno del PT.
El último 4 de octubre, la joven legisladora del PT, Ana Elisa Santos Silva recibió una invitación desde Brasilia para convertirse en asesora de Lula, de cara al ballotage. Había, como ella, otros chicos electos que fueron convocados. Lula escuchó a los más jóvenes, el viejo combatiente nos enseña que sigue viajando hacia lo nuevo, abriendo la mirada, rompiendo la vieja celda de las ortodoxias. Lula que poco y nada usaba celular ahora llama a los usuarios, como él dijo, la “generación del dedito”, y provocó rosas la noche del triunfo cuando se auto proclamó el “rey de la selfie”.
El nuevo proceso que inicia el PT tienen el desafío de abrir portales de participación, de profundizar la batalla cultural e ideológica, de atreverse, como dijo Lula la noche del triunfo, a no permitir más la impunidad de las derechas. “ya no existe separación entre redes sociales y calle”.
Lula nos deja la lección; la lección en carne viva, el abrazo, el sudor, la canción que componemos juntos, el armarse con las viejas razones que son las que marcan el porvenir humano: el amor, tomarnos la mano de los sueños sin desconfiarnos, darnos el pan, el trabajo, el estudio, la inteligencia, el arte, compartir la riqueza, la unidad, siempre, y las alianzas que no son estáticas, y parir otra vez la historia desde los relatos, desde las escuelas, en las fábricas, en los clubes, en los hospitales, en los teatros, en las pantallas de los celulares, con nuestra IA con nuestro mando y lógica para abrir y democratizar el conocimiento, para salvar nuestra historia, con nuestra lucha y nuestros héroes, con nuestra humanidad que es dueña de tierra, de su aire, de su agua, de su sueños de su libertad, de su color de piel, de sus ideas, de su justicia, de su fe, de su dignidad. Esta condición humana no admite a la ultraderecha y sus predicantes criminales, con disfraz de empresas, con mascarita de libertarios que nos llevan a las viejas muertes, a los tiempos de la inquisición. Unos pocos cientos que pretenden engañar al mundo y apropiarse de su riqueza sostenida por una humanidad explotada, esclava, desaparecida en toda su condición humana. Lula, pudo, los derrotó y ahora a recuperar derechos, memoria, historia y libertad.
El desafío de este cuarto mandato de Lula viene con la intensidad de un nuevo marco de la disputa política cultural con la ultra derecha global. Implica acudir como la sangre a la herida a la rutina popular, desde sus modos de comunicación y creando la metodología y el cuerpo que la produzca, lo propio y nacional, lo autóctono y la identidad, y en ese devenir profundizando el reparto de la riqueza, y la educación y la comunicación popular el impulso de la nueva narrativa, los cuadros herederos de la leyenda, porque Lula ya demostró que el sueño, eterno de la revolución se conquista, siempre, siempre, hasta la victoria final.
