Agencia CHE

La Patria rebelde y la historia sin formol

Por Omar López

Una mirada personal, un cruce con el relato del alto periodismo de Osvaldo Soriano.

Mate te invita a compartir, el audio y el texto completo de otro intento de la creación de la radio con literatura periodística.

Mi padre agonizaba en la sala 86 del Hospital Español, recuerdo su última alternancia de lucidez y extravío, un pálido rayito de sol atravesaba el ventanal y bautizaba esas gruesas manos de obrero militante, el frío nos acercaba a la muerte anunciada y de pronto mi viejo murmuro que la revolución ya estaba marchando.

El trago amargo de la vida en ese instante, y respondí que los compañeros estaban marchando con las banderas en alto. Mi viejo volvió a murmurar…libertad, justicia, igualdad, independencia, le seque la transpiración y con sus ojos señaló el suelo, y con un último hilo de voz pidió que agarre las armas que su delirio acunó bajo esa cama. El silencio nos abrazó, el sol se batió en retirada, la muerte le daba la bienvenida, y se fue con su alma a montar los porvenires extraviados en su eterno sueño de la revolución.

Su deseo aún es una asignatura pendiente en mi vida, una deuda que nos martilla en la Patria postergada.

Hoy pienso en Belgrano, Moreno, San Martín, en Castelli y French, aquellos que ganaron las primeras grandes batallas culturales, políticas, militares por nuestra independencia. Pensaba en la historia cínica y fatal que nos ataron el pensamiento crítico, esa que escondieron a los revolucionarios que combatieron a los colonialistas, a los imperios.

Dicen que la historia la escriben los que ganan y proscribieron a tantos antimperialistas como Rosas, a quién San Martín le entregara su sable.

Doscientos diez años pasaron y seguimos luchando por nuestra libertad, contra los imperios y los entreguistas, contra los invasores, esclavistas de esta modernidad de la ignorancia y la narrativa hipnótica de los medios del poder dominante de turno.

Tengo presente aquella intensa declaración de rescate de la patria olvidada del amante de los gatos que fue el Osvaldo Soriano; titulada El día de la escarapela, en Página 12 en 1990. La nota en rigor fue escrita por el autor de No habrá más penas ni olvido.

Soriano nos hablaba “sobre la necesidad de la insistencia en construir, algún día, una Patria en la que sus habitantes puedan sentir que están buscando lo mejor para todos y no la fortuna de unos pocos, como sufrimos en el presente con esta derecha apátrida, envenenada de odios y embelesada en un entreguismo mafioso”.

Soriano nos contaba que aquellos hombres de la revolución iniciada en mayo de 1810 y de la Declaración de la Independencia, aquel 9 de julio de 1816, unidos por un ideal gigante, formar de la nada, una nación moderna y solidaria, heredera a la vez de aquella Revolución francesa y de la entonces joven democracia norteamericana.

Aquel magnifico texto de Osvaldo Soriano: Sobre nuestros pioneros de la libertad escribió entonces: “Todos ellos se perderán en una tempestad de pasiones y desencuentros. En una década de guerras horrendas y proyectos inmensos, esos hombres pasarán a la historia nada más que por creerse sus sueños”.

“Van a la muerte o al exilio por ellos y por el futuro. Escriben sus penas y ocultan sus amores. Creen que la historia está por hacerse y aceptan el desafío. En poco tiempo, el viento de la Argentina rebelde corre por el continente: es en nombre de Mayo que los esclavos se levantan y los pueblos aplastados reclaman justicia. Duró un instante, nada más, pero fue grandioso y vale la pena recordarlo más allá de la escaparapela en el pecho y la aburrida canción del colegio”.

El enorme Osvaldo Soriano nos habla de “los héroes son estampas congeladas. Ya no rugen Moreno y Castelli, no se desmaya de hambre Belgrano en el campo de Tucumán, no enloquece French ni enfrenta San Martín el dilema de Guayaquil. Queda, apenas, la vanidad de un coraje perdido. Nada que evoque la pasión de aquellos fundadores que no amasaban plata sino ilusiones”.

Soriano remata en su extraordinario texto: “Sin embargo, por ridículo que parezca, todo está por hacerse. En alguna recóndita parte nuestra se enhebran los hilos invisibles de un sueño inconcluso. Otra libertad que no necesite de famosos cantando por televisión; una igualdad de oportunidades en la que no haya miseria ni ignorancia; una independencia que no signifique aislamiento ni odio. Una utópica nación de hombres honestos que haya pagado sus deudas con el pasado”. Periodismo al palo, literatura periodística de la grande, la nuestra, Sudamericana…arte y simpleza, la historia sin formol y en pelotas, como debe ser para librar toda batalla política cultural.

Vuelvo a mi padre, su vida, su muerte, historia y legado de jamás renunciar al sueño de la libertad, del amor a esta Patria curtida de traiciones, de tanto amor enlazado y heroísmo.

En este tiempo de analfabetismo político sometido por una desinteligencia artificial tiene valor el coraje del pensamiento libre, la audacia de amarnos en la furia de la unidad y sacrificar los egoísmos para embarazarnos de una Patria, Libre, Justa, educada, con conocimiento del mundo trastocado, sin rendirnos a la utopía de la libertad.

Mi viejo agonizaba buscaba las armas bajo la cama del hospital, yo lo sigo buscando con sus manos obreras en las calles donde nadie renuncia a la lucha por la libertad y la justicia.

olopez

Más de 35 años en la comunicación nacional y popular Una propuesta audiovisual en formato de radio y de tele (Mateve/YouTube) Construcción de ideas alternativas en el campo de la batalla cultural Ejercicio de comunicación plural de frente a la unidad en la diversidad Idea y conducción, Omar López. Suscribite a Mate amargo

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