Agencia CHE

El gobernador de Santa Fe nombra por decreto a un genocida

Un nuevo escándalo desnuda la línea de sangre de muchos servicios de inteligencia del terrorismo de Estado vinculados en cargos claves en la actual democracia. El control del sistema de seguridad y penitenciario, cohabitación con el narcotráfico.

El gobernador Omar Perotti, nombró por decreto al nuevo director del Servicio Penintenciario de la provincia de Santa Fe. Se trata de José Alberto Bernhardt, “ex” agente militar, integrante de los operativos represivos de la última dictadura militar y coordinados a nivel nacional. Hablamos del Batallón de Inteligencia 601, el más grande organismo de poder del terrorismo de Estado, cuya sede central se ubicaba en las calles Viamonte 1814/16, esquina Callao de CABA, y dependía en forma directa del comando general del Ejército. Dicha central de reunión estaba integrada por los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea, la Armada, Institutos Penales, Superintendencia de Seguridad Federal, Prefectura, SIDE, entre otros.

Como formación de ese comando, entre muchos genocidas se destacaba entonces el Teniente 1° José Alberto Bernhardt, (Ca. Act. Sic. “S”), tal como lo demuestran en el informe denominado Batallón de Inteligencia 601, Federico y Jorge Mittelbach y del capitán (R) José Luis D´Andrea Mohr. Es parte del trabajo de investigación  enmarcada en el decreto 606/2007 –primera edición 2015 – le brinda al Programa Verdad y Justicia, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, siendo ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak.

El agente de inteligencia, represor, genocida, José Alberto Bernhardt, fue asesor de Gobierno de Carlos Reutemann, y en 2003, subsecretario de Seguridad Pública durante la primera gestión de Jorge Obeid.

El Teniente Coronel retirado José Alberto Bernhardt, ex miembro del Batallón de Inteligencia 601 durante la dictadura genocida, sitio neurálgico desde dónde se definían las operaciones clandestinas que ejecutaban los grupos de tareas.  

José Alberto Bernhardt fué funcionario provincial de Seguridad (1995-99) y designó como su principal ayudante al jefe de los grupos de tareas del Ejército en la ciudad de Santa Fe: Nicolás Correa, imputado y procesado por delitos de lesa humanidad, quien murió antes del inicio del juicio oral», denunciaron.

El repudio no se hizo esperar; H.I.J.O.S. Rosario, @HIJOSRosario, H.I.J.O.S a nivel nacional, y en particular, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y los Familiares de Desaparecidos.

“No queremos genocidas en el gobierno democrático”, expresó la regional de Hijos Santa Fe que integran la secretaria de Derechos Humanos de la provincia Lucila Puyol y la directora de Memoria Valeria Silva que pertenece a la agrupación H.I.J.O.S.

Justamente Silva se hizo cargo de la Secretaría de Derechos Humanos en el Gobierno del peronista Omar Perotti.  

Silva detallaba hace dos años a la Agencia Paco Urondo (APU) que entonces nucleaban toda la documentación que tiene que ver con terrorismo de Estado. “Nosotros trabajamos en coordinación con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para la búsqueda e identificación de las víctimas fatales. También estamos presentes en los espacios de Memoria, ya sea la ex Comisaría 4ta., el ex Servicio de Informaciones, La Calamita y Quinta de Funes”. Justamente sobre La Calamita, rescatamos que entre las incursiones de Bernhard, era el hombre que trasladaba los detenidos del centro clandestino de detención y tortura, La Calamita, ubicado en Granadero Baigorria, entre 1975 -1978, como en su momento lo denunció el ex comisario Luis Galanzino.   

Según manifiesta el periodista y diputado provincial, Carlos Del Frade en su libro «Matar para robar, luchar para vivir», editado en 2006, Bernhardt era el oficial que trasladaba a los detenidos ilegales de Santa Fe, durante el terrorismo de Estado, hasta el centro clandestino que funcionaba en La Calamita.

Del Frade reproduce en el trabajo de investigación periodística la denuncia del comisario retirado Luis Galanzino, quien llegó efectuar esta denuncia en Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington.

Galanzino dijo al periodista y actual diputado: «“Es de público conocimiento que Bernhardt trabajó para el Servicio de Inteligencia del Ejército. Él participó en los traslados de los detenidos de Santa Fe hasta La Calamita. Eso es real”.

En el mismo libro Galanzino hizo una articulación con La Calamita y los intereses políticos de entonces y actuales: «Lo que ratifico es que Bernhardt hacía los traslados y también creo haber demostrado la relación existente entre él, el entonces ministro de Gobierno (del gobierno de Jorge Obeid), Roberto Rosúa y la jueza Alejandra Rodenas (actual vicegobernadora).

¿O no se sabe que Osvaldo “Tito” Rodenas, histórico dirigente de Rosario Central, era quien tenía La Calamita?

El tema nace entre el coronel Juvenal Pozzi y el dirigente empresario Natalio Wainstein. Este último le presenta Rodenas a Pozzi para que el estadio de Central sea confirmado como la sede del Mundial `78. Y una de las condiciones fue que Rodenas le alquilara a Pablo Benzadón, La Calamita y luego se la pasara a los militares. Y ahí se hicieron las torturas».

olopez

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