El pueblo y sus transformaciones
Por Omar López
La mutación constante, su condición material visible, a veces con rúbricas conceptuales más cercanas a lecturas emergente del contexto elaborado en la mesa esterilizada de conductores políticos. Pueblo con gesto visible y pensamiento imprevisible.
Detrás del título ¿Pueblo?, publicado este domingo en Página 12, el psicoanalista, inmenso explorador de la condición humana, nos avisa que “El pueblo no está todo el tiempo presente. Tampoco en unas elecciones…” Establece que “Se denomina pueblo a esta instancia que le da forma al antagonismo constitutivo de lo social, a lo que divide a la sociedad con respecto a los grupos de poder que la dominan…”
Alemán advierte que “También se llama pueblo actualmente a ese conjunto que precisamente por proponerse desmontar los procedimientos oligárquicos aspira a representar a la mayoría social. Estas características mencionadas inauguran un interrogante histórico con respecto al tiempo que nos toca vivir”.
En el programa radial Mate amargo que esta noche a partir de las 23:00 rondará por el aire de la AM 530 Somos radio, se rescata un pasaje de la obra de Nicolás Casullo*, Transformar la política en potencia crítica de su obra Peronismo. Militancia y crítica. Aclarando que desde entonces corrió mucha agua arrastrando viejas categorías de la ciencia política.
En la página del libro de Ediciones Puñaladas, Nicolás se detiene en “Crisis de la composición y de la identidad de la clase trabajadora y sectores populares: gigantesco sector del pueblo golpeado, con claros puntos de fuga, desindicalizado y desarticulado para arriba y para abajoque integran el histórico ideario peronista: hacia la salvación individual y hacia la marginalidad del olvidado”.
Casullo avanza en la página 196 con “Crisis de un modelo de conducción”, “Crisis de una cultura política liberadora”, “Crisis de las dirigencias”, “Crisis de un discurso político para recomponer las solidaridades sociales, y sigue con “Crisis de una concepción de alianzas”, “Crisis intelectual para una revisión crítica de la historia popular”.
Apasionante el buceo de Casullo debajo de esos subtitulados que hoy nos desafían a cruzarlos en amasijo político del presente. En el programa de este domingo 9 de noviembre he rescatado un audio cortito de Nicolás, en un tiempo de la llegada al gobierno de Néstor Kirchner.
Jorge Alemán nos inquieta con su mirada crítica, su ensayo descubridor de que todo está en movimiento, y no siempre ese movimiento es ascendente, a veces sube, otra baja porque es el proceso dialéctico de la evolución.
Alemán sostiene que el pueblo no está “todo el tiempo presente”, y esto me llevó a mis crónicas políticas en donde transito esa “presencia invisible” en las rutinas que emergen desde el fondo de las nuevas condiciones que están en constante demolición de las “condiciones de vida” o “condiciones de sobrevivencia” de nuestro pueblo. Y me pregunto cuánto hay que reconocer en ese proceso de mutación de esas condiciones, en el potente cambio físico que cargan los cuerpos en su comportamiento rutinario.
Alemán me lleva a una geografía sembrada de preguntas nuevas que sinceramente no advierto que una parte importante de “la dirigencia” a cargo de conducción política se las haga.
En Mate amargo hemos intentando cruzar la información de la militancia que esta abrochada en esas rutinas sociales con dinámica impensada, la misma militancia que cuestiona, advierte y tiene poca escucha de sus conducciones.
El tema sin duda seguirá abierto en la batalla de las ideas que no viajan sola, que están custodiada por potentes intereses que marcan el cursor del pensamiento del poder dominante.
En el programa de hoy tuve el atrevimiento de rescatar en entrevista de los archivos de Mate, a una enorme intelectual, investigadora de nuestra UBA, Susana Murillo, que nos ilumina sobre la permanente actualización de lectura sobre categorías por parte de la derecha ultra liberal, de su revisión sistemática para afianzar su poder.
En la nota de Página 12 de este domingo Alemán termina con una advertencia: “Insistir en que el pueblo existe como si estuviera siempre a la espera de una buena propuesta es tan solo una parte muy relativa en este asunto. Lo importante para el sujeto pueblo es constituir y aferrarse a la causa contra lo que pretende hacerlo desaparecer para siempre”.
Es notablemente cierto, tanto como la urgencia de viajar como la sangre a la herida para curarnos en comprensión con la escucha latente y la propuesta hambrienta desde el vientre popular; Casullo ya escribía el 11 de mayo de 1984, advirtiendo el nuevo y complejo campo de batalla cultural y político que “Se necesita juntar crítica real y política, sin permitirse concesiones”.
