«El gallego» Fernández, el movimiento sindical por la liberación nacional y la carta de Perón
Por Omar López
Una tarde “El gallego” Avelino Fernández, combativo y veterano dirigente metalúrgico en tiempos de la resistencia peronista, me mostró una carta original que Perón.
El 30 de junio de 1969, un grupo comando ultimó al secretario general de la UOM nacional, Augusto Timoteo Vandor, en la sede metalúrgica de la calle Rioja. Avelino Fernández, secretario adjunto, tomó a su cargo la conducción de la UOM Seccional Capital.
Por su trayectoria parecía la figura indicada para el cargo de secretario general de la UOM a nivel nacional. El general Juan Domingo Perón, desde Madrid, avaló esa designación. En la vieja carta escrita de puño y letra del general le advertía a “El gallego” Fernández que se cuidara de ese oscuro tesorero de la UOM.
En marzo del año siguiente un grupo asaltó la seccional Capital de la UOM generando las condiciones para el desplazamiento de Avelino Fernández. A partir de esos hechos, el oscuro tesorero, Lorenzo Miguel quedó a cargo de la UOM.
Las charlas con “El gallego” duraron todo el tiempo que se extendió la combativa resistencia del gremio telefónico que enfrentó la privatización de nuestra empresa nacional de telecomunicaciones, Entel, en la década del noventa en pleno apogeo privatizador del presidente Carlos Saúl Menem, un pícaro ex gobernador riojano que iniciara la más profunda mudanza ideológica del peronismo a la derecha ultra liberal. Avelino era la memoria del sindicalismo antiburocrático, estaba siempre presente orientando a los cuadros telefónicos movilizados. “El gallego” era un puente hacia todas las costas de la unidad enfrentando al menemismo y su mascarón de entonces, María Julia Alsogaray, “Marijú”, de quien alguna vez me contó el veterano Borda, titular del gremio del caucho, diputado nacional entonces, cómo los varones del PJ hicieron peronista a la hija de don Álvaro Alsogaray, tristemente recordado por su frase, “hay que pasar el invierno”.
Alsogaray fue capitán del ejército e ingeniero aeronáutico, y por entonces evangelizador liberal más influyente en nuestro país. Fue legislador, diplomático y funcionario de los gobiernos de gobierno militares que asaltaron el poder constitucional; Lonardi, Aramburu, Arturo Frondizi*, Guido y Onganía. Paradójicamente, pudo ver corporizadas sus ideas liberales de la mano del presidente justicialista Carlos Menem, de quien fue asesor ad honorem.
Con “El gallego” hablábamos del enterramiento del peronismo combativo y de la rebeldía; la mística de Evita y de la circulación permanente de la derecha colonial y del entreguismo de la burocracia sindical que sigue viva y con viejo maquillaje hablando de unidad y renovación.
En esos días de luchas heroicas de los telefónicos se desplegó una unidad transversal, una organización que abrió otras latitudes en la comunicación de la batalla cultural.
Los telefónicos enfrentaban la mentira de una empresa estatal obsoleta, en los depósitos se apilaban toneladas de fibra óptica ya comprada y que luego hicieron pasar como una inversión para la modernidad traída por los españoles. Lo mismo ocurrió con las obras y con la tecnología; los delegados trataban de infiltrar a la prensa democrática en los depósitos de la ENTel dónde dormían las nuevas generaciones de aparatos de teléfonos.
Enfrentaron la liquidación de la Escuela de técnicos, orgullo a nivel internacional, que tantas veces resaltó el inolvidable Fernando Pino Solanas, que denunció entonces la muerte de nuestra soberanía en materia de comunicación y satélites.
“El gallego” Avelino Fernández, ya jubilado se seguía ganando unos mangos frente a un torno, en un tallercito ubicado en la calle Tacuarí, justo frente al diario Clarín.
Entre 1963 y 1964 estuvo a cargo de la secretaria gremial de la CGT desde la que tuvo que impulsar los planes de lucha que incluyeron operativos de “ocupación de fábricas” por sus trabajadores.
Por ese tiempo viajó a España para entrevistarse con Perón. Este método de lucha exigía una cuidadosa planificación, articulando a las distintas seccionales del país, de distintos gremios, responsabilidad que en gran medida estuvo su cargo. Sobre este proceso algún día contaremos las anécdotas con el querido Saúl Edolver Ubaldini*.
Era tiempos de lucha de clases, de elevar las identidades y las ideas de la lucha en la diversidad, eran tiempos del sindicalismo de base y su autonomía en disputa frente a los viejos reinos de la burocracia entreguista.
La CGT del presente está bajo la custodia a una gran porción de enmascarados peronistas, de viejos burócratas, traidores y multimillonarios que rondan con más de cincuenta años al frente de sus gremios, impidiendo sindicalismo combativo, renovador, una central obrera moderna y para la liberación, como fue el sueño de aquellos telefónicos, del mismo Avelino Fernández, el inolvidable Agustín Tosco de Luz y Fuerza de Córdoba y Raimundo Ongaro, de sindicato de los gráficos, juntos lideraron la CGT de los Argentinos, basado en el inolvidable y tan vigente programa para la liberación de Huerta Grande.
Esta parodia de la unidad cegestita es tan cínica y bruta como su traición a la clase trabajadora y su servilismo a la ultraderecha que comanda en sus versiones del poder real del gran capital. El trio que comparte la “conducción” sindical del presente, seguro estaría indignando al “El gallego”; se estaría movilizando, sabiendo que es otra fuga para detener la evolución de la clase trabajadora, en todos sus nuevos procesos y formatos, en una Patria colonizada con su complicidad abyecta.
Pero la lucha es eterna, y la Patria se revela desde el pie. Aún guardo la carta de Perón; “cuídese Avelino de ese oscuro tesorero”.
- Arturo Frondizi actó con Juan Domingo Perón, en el exilio, para ser presidente cuando el peronismo estaba proscripto. El abogado radical puso en práctica un ambicioso plan de desarrollo industrial y económico. Durante su gobierno (1958-1962) traicionó su pacto con Perón. Sufrió el golpe de Estado jaqueado por los militares.
- Saúl E. Ubaldini fué secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), entre 1986 y 1990. Fué titular del gremio cervecero, potado por el movimiento sindical de Las 62 Organizaciones peronistas, Ubaldini encabezó junto con todas las corrientes políticas democráticas la primera movilización en «el borde del final» del terrorismo de Estado que se calzó el poder en 1976. Se desató una represión violenta y plagada se operaciones de servicios de inteligencia y agentes dee civil que disparaban balas de plomo a los manifestantes, la cabellería policial se lanzó contra las Madres de Plaza de Mayo, quebrando huesos de las valientes mujeres, entre ellas Hebe de Bonafini.
- Ubaldini le realizó 13 paros generales con movilización al presidente de la recuperación democratica formal y del Estado de Derecho, Raúl Ricardo Alfonsín. Tema para un extenso trabajo para desmenuzar la complejidad de aquel momento político, del radicalismo, el peronismo, las izquierdas, la post dictadura, presente, inyectada en las filas políticas y empresariales, la deuda externa.
- Se rescata para informar a los que desconocen el proceso histórico nacional que la recuperación del sistema formal democrático tras la dictadura, terrorismo de estado cívico, político, empresarial, militar y eclesiástico llegó con profundo condicionantes, el económico y la atadura al FMI hasta el presente. Alfonsín no pudo sostenr su proyecto, sufrió un alzamiento (Carapintadas) de militares que el presidente desarma en dramáticas jornadas. El valor principal, para este sitio periodístico, ha sido el Juicio a las Juntas militares que asaltó el gobierno constitucional, dejó un saldo de 30 mil detenidos desaparecidos, impuso una escuela de tormentos que superaron con creces los realizados por el ejército de Adolfo Hitler. Secuestro, desaparición, apropiación de hijos de detenidos y venta de los niños…
Audio completo del Programa radial Mate amargo
Mate amargo domingo 9 de noviembre 2025 ,a las 23:00, AM 530 Somos Radio, emisora de las Madres de Plaza de Mayo
Idea y conducción Omar López
