Agencia CHE

«El gallego» Avelino Fernández

Por Omar López

Una tarde “El gallego” Avelino Fernández, combativo y veterano dirigente metalúrgico en tiempos de la resistencia peronista, me mostró una carta original que Perón.

El 30 de junio de 1969, un grupo comando ultimó al secretario general de la UOM nacional, Augusto Timoteo Vandor, en la sede metalúrgica de la calle Rioja. Avelino Fernández, secretario adjunto, tomó a su cargo la conducción de la UOM Seccional Capital. 

Por su trayectoria parecía la figura indicada para el cargo de secretario general de la UOM a nivel nacional. El general Perón, desde Madrid, avaló esa designación. En la vieja carta escrita de puño y letra del general le advertía a “El gallego” Fernández que se cuidara de ese oscuro tesorero de la UOM.

En marzo del año siguiente un grupo asaltó la seccional Capital de la UOM generando las condiciones para el desplazamiento de Avelino Fernández. A partir de esos hechos, el oscuro tesorero, Lorenzo Miguel quedó a cargo de la UOM.

Las charlas con “El gallego” duraron todo el tiempo que se extendió la combativa resistencia del gremio telefónico que enfrentó la privatización de nuestra empresa nacional de telecomunicaciones, Entel. Avelino era la memoria del sindicalismo antiburocrático, estaba siempre presente orientando a los cuadros telefónicos movilizados. “El gallego” era un puente hacia todas las costas de la unidad enfrentando al menemismo y su mascarón de entonces, María Julia Alsogaray, “Marijú”, de quien alguna vez me contó el veterano Borda, titular del gremio del caucho, diputado nacional entonces, cómo los varones del PJ hicieron peronista a la hija de don Álvaro Alsogaray, tristemente recordado por su frase, “hay que pasar el invierno”.

Alsogaray fue capitán del ejército e ingeniero aeronáutico, y por entonces evangelizador liberal más influyente en nuestro país. Fue legislador, diplomático y funcionario de los gobiernos de Lonardi, Aramburu, Frondizi, Guido y Onganía. Paradójicamente, pudo ver corporizadas sus ideas liberales de la mano del presidente justicialista Carlos Menem, de quien fue asesor ad honorem.

Con “El gallego” hablábamos del enterramiento del peronismo combativo y de la rebeldía y la mística de Evita y de la circulación permanente de la derecha colonial y del entreguismo de la burocracia sindical que sigue viva y con viejo maquillaje hablando de unidad y renovación.

En esos días de luchas heroicas de los telefónicos se desplegó una unidad transversal, una organización que abrió otras latitudes en la comunicación en la batalla cultural. Los telefónicos enfrentaban la mentira de una empresa estatal obsoleta, en los depósitos se apilaban toneladas de fibra óptica ya comprada y que luego hicieron pasar como una inversión para la modernidad traída por los españoles. Lo mismo ocurrió con las obras y con la tecnología; los delegados trataban de infiltrar a la prensa democrática en los depósitos de la ENTel dónde dormían las nuevas generaciones de aparatos de teléfonos.

Enfrentaron la liquidación de la Escuela de técnicos, orgullo a nivel internacional, que tantas veces resaltó el inolvidable Fernando Pino Solanas, que denunció entonces la muerte de nuestra soberanía en materia de comunicación y satélites.

“El gallego” Avelino Fernández, ya jubilado se seguía ganando unos mangos frente a un torno, en un tallercito ubicado en la calle Tacuarí, justo frente al diario clarín.

Entre 1963 y 1964 estuvo a cargo de la secretaria gremial de la CGT desde la que tuvo que impulsar los planes de lucha que incluyeron operativos de “ocupación de fábricas” por sus trabajadores.

 Por ese tiempo viajó a España para entrevistarse con Perón. Este método de lucha exigía una cuidadosa planificación, articulando a las distintas seccionales del país, de distintos gremios, responsabilidad que en gran medida estuvo su cargo. Sobre este proceso algún día contaremos las anécdotas con el querido Saúl Edolver Ubaldini.

Era tiempos de lucha de clases, de elevar las identidades y las ideas de la lucha en la diversidad, eran tiempos del sindicalismo de base y su autonomía en disputa frente a los viejos reinos de la burocracia entreguista.

La CGT del presente está bajo la custodia a una gran porción de enmascarados peronistas, de viejos traidores, de multimillonarios burócratas que rondan los ochenta años y más de cincuenta años al frente de sus gremios, impidiendo el sindicalismo renovador, una central obrera moderna y para la liberación, como fue el sueño de aquellos telefónicos, del mismo Avelino Fernández, del inolvidable Agustín Tosco de Luz y Fuerza de Córdoba y Raimundo Ongaro, de los gráficos, juntos lideraron la CGT de los Argentinos, basado en el inolvidable y tan vigente programa para la liberación de Huerta Grande.

Esta parodia de la unidad, y los triunviros cegetistas, seguro estaría indignando a “El gallego”, seguro se estaría movilizando, sabiendo que es otra fuga para detener la evolución de la clase trabajadora, en todos sus nuevos procesos y formatos, en una Patria colonizada con su complicidad abyecta.

Pero la lucha es eterna, y la Patria se revela desde el pie. Aún guardo la carta de Perón; “cuídese Avelino de ese oscuro tesorero”.

olopez

Más de 35 años en la comunicación nacional y popular Una propuesta audiovisual en formato de radio y de tele (Mateve/YouTube) Construcción de ideas alternativas en el campo de la batalla cultural Ejercicio de comunicación plural de frente a la unidad en la diversidad Idea y conducción, Omar López. Suscribite a Mate amargo